EL FRANBOYAN ENANO
En la terraza de mi casita tengo un framboyán enano que
planté con mucho amor.
Ahora está florecido, es precioso con sus flores color
naranja y sus
hojitas verdes.
Hoy cuando salí a regar las plantas me fijé que en su pequeño
tronco
había un ciempiés.
Qué bichito más cómico, me dije.
Lo miré bien de cerquita y de pronto me susurró.
-Si dices estas palabras, FRAMBOYÁN PUM PUM , te pondrás
pequeñita y
te enseñaré mi casita.
Inmediatamente dije las palabras y mi tamaño disminuyó.
-Ven entra a mi casa.
Penetré por el orificio que había en la tierra y por poco me
caigo para atrás.
Era la casita del ciempiés y allí estaban también sus padres.
Que morada más bonita. Las paredes tapizadas con pequeñas
piedrecitas.
-Mucho gusto, dijeron los papás ciempiés.
-¿Cómo te llamas?
-Me llamo Marita y ¿Ustedes?
-Yo me llamo Lola y él Paco ¿Sabes cómo se llama nuestro
hijito?
-La verdad que no le pregunté.
-Se llama Luisin y de pronto se vira y le dice al hijo:
- Acuérdate que hoy tienes clases.
-¿Quieres venir conmigo?
-Con mucho gusto.
Salimos de la casita y nos encaminamos hacia un gran tiesto.
Allí radicaba la escuela.
¿Qué aprendes aquí Luisin?
-Matemáticas, Lengua, Historia.
-Igual que yo.
Allí en la escuela había unos diez ciempiés estudiando.
-Le dije a Luisin, tengo que regresar.
-Si dices las palabras mágicas volverás a tu estatura normal.
Salí del tiesto y dije de nuevo FRAMBOYÁN PUM PUM y volví a
mi estatura normal.
Todos los días cuando riego las plantas busco a mi amigo el
ciempiés
pero más nunca lo he visto.
Estoy segura que está con sus padres en la casita y que sigue
asistiendo a la escuela como yo.



Muy lindo este cuento, sencillo y entrañable.
ResponderEliminarLe agradezco mucho que haya leído mis cuentos y que los disfrutara con su hija.
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