EL AVESTRUZ


- ¿Qué es un avestruz abue? - pregunta la niña.
-Bueno mi nietecita sólo se que es un ave corredora, la mayor de las conocidas, tiene hermosas plumas en la cola y en las alas.
-¿Y dónde viven?
-Bueno aquí en Cuba las he visto en el Zoológico, pero creo que son originarias de África.
-¿Qué interesante! ¿Y los huevos son comestibles?
-Si, claro y dicen que riquísimos. Te imaginas que tortilla tan grande se puede hacer con un solo huevo.
-¡Tortilla, como me gusta!
-Si yo sé que te encanta y también el huevo frito.
Te voy a contar una historia.
En el Zoológico Nacional aquí en la Habana vivía un avestruz bellísimo.
Todos los días salía a pasear por supuesto vivía dentro de una gran jaula.
A él le encantaba que los niños se le acercaran.
Los pequeños lo llamaban, creo que Manolo.
-¡Manolo, qué cómico!
Los niños se acercaban a la jaula y llamaban ¡Manolo! ¡Manolo! El ave corría veloz y se asomaba a través de los barrotes de su jaula. A menudo se ponía muy triste porque estaba encerrado y él amaba la libertad.
Un buen día al guardián se le olvidó cerrar la puerta de la jaula y se escapó.
Comenzó a caminar por las calles de la ciudad y la gente al verlo se asombraban y gritaban:
-¡Un avestruz!
Caminó y caminó y llegó a la Plaza de Armas allá en el casco histórico de la ciudad y asombrado vió la cantidad de palomas que jugueteaban y por supuesto ¡libres!
-"Si yo pudiera vivir en este hermoso lugar, rodeado de niños, mujeres, hombres, jóvenes y viejos; unos blancos, otros mulatos, otros negros "- pensó
Al avestruz lo buscaban los guardias del Zoológico y no daban con él.
-¿Dónde estará esa maldita ave?, la verdad que estamos cansados    -decía uno de ellos.
-Lo hemos buscado en Marianao, en el Vedado, en la Víbora, en Playa y hasta en el Cotorro, pero nada -decía otro.
La realidad es que estaban agotados de deambular bajo aquel sol tan intenso.
Mientras tanto el avestruz estaba a sus anchas Jugaba con las palomas. Los niños se le acercaban y le daban de comer y hasta le construyeron una casita donde el ave se guarecía cuando llovía y dormía allí por las noches.
Un día un niño que paseaba por el lugar vio algo blanco sobre la yerba.
-Pepe, le gritó el pequeñuelo a su hermano- ven acá ¿Qué es eso blanco que veo allá?
-No sé Ramoncito, la verdad que no me imagino que puede ser.
Se acercaron y vieron un huevo gigantesco.
-¿Pero si es un huevo? - gritó Ramoncito
El ave era una hembra, si señor y había puesto un  huevo.
Ramoncito se acercó con mucho sigilo y lo cogió con mucho cuidado y lo metió en su mochila.
Cuando llegaron a la casa y la madre vio el huevo y dijo:
-¡Qué clase de tortilla voy a hacer!
-Que rico mami -gritaron los niños.
Cuando llegó el papá se quedó maravillado.
Se comieron aquella deliciosa tortilla, pero su papá que era un gran artesano se quedó mirando las cáscaras y pensó -"Y si yo intento hacer algo con esa cáscara tan dura".
Y en efecto hizo un pequeño redondel y grabó en él una estrella, le puso un cordelito negro.  Había hecho un bonito collar.
-Papi que lindo collar - dijeron los hermanitos.
-Tengo una idea, dijo Ramoncito, creo que debemos de enviárselo de regalo de cumpleaños a nuestra amiga Amanda, la que vive en Madrid, así esa estrella la cuidará y la guiará en la vida y en sus estudios.
-Tremenda idea, dijo Pepe.
Efectivamente le enviaron a la niña el bonito collar que ella apreció muchísimo.
¿Y el avestruz?, se preguntarán.
Pues la dejaron en la Plaza de Armas junto a las palomas y allí vive muy feliz.

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