EL BONIATO CANTARÍN

 

 

Por allá por la sabana, tuve un boniatal precioso que
abastecía a mi familia y a algunos de mis vecinos.
Un día caminaba por entre los surcos y llego a mis oídos una
bella canción.
Mire hacia todos lados y no veía a nadie ¿será mi
imaginación? – pensé.
Durante siete días cada vez que iba al boniatal oía la voz de
alguien cantando puntos guajiros. Yo estaba realmente
intrigado. Yo no creía en aparecidos y me decidí a recorrer
surco por surco.
Cuál no sería mi sorpresa al percatarme que de un hermoso
Boniato, grande y rojo brotaba una canción campesina.
Me quedé pasmado, ¡Un boniato cantarín!
Con mucho cuidado trasplanté al maravilloso tubérculo a un
recipiente y lo llevé para mi casita.
Mi mujercita por poco se muere cuando al colocar la
vasija con el boniato sobre la mesa, éste comenzó a
cantar:
Por allá por la sabana
Una mañana muy linda
Me encontré a una boniatica
Que se llamaba Florinda.
Con aquella boniatica que parecía un primor, tuve muchos
boniaticos, frutos de ese lindo amor.
Esta es la mía, pensé, ahora sí me hago rico.
El boniato cantarín participó en cuanto guateque
organizaban en Bayate y Palmarito de Cauto. Incluso cantó
en una fiesta que se celebró por allá por Marcané.
Con el dinero que obtuve de las actuaciones del boniato
cantarín compré algunos animalitos y algunas espuelas de
plata.
Bueno, sobre estas espuelas les cuento en otro momento.


Comentarios

Entradas populares