EL PUERCO BENEDITO

 

Un día como a las cuatro de la madrugada mi mujer
se puso de parto de nuestro noveno hijo.
Apurado por sus quejidos me vestí y ensillé a mi
caballo para ir a buscar a la comadrona.
Al cruzar el río Cauto veo con gran asombro que con
el apuro había cometido un gran error.
¡En lugar de ensillar a mi caballo Polifemo le había
puesto la montura a mi puerco Benedito
Benedito era uno de los cuatro puercos de raza que
criaba en aquel entonces.
Como estaba tan apurado no tenía tiempo de
desandar el camino y así llegué a casa de la
comadrona.
Cuando la buena mujer descubre que yo había llegado montado en el puerco, no sale de su asombro y me dice:
- ¡Caray compay! Además de venir montado en un
puerco, trae enganchada en las espuelas bichos de
los que crecen en el río.
Como mi prisa era tremenda, sin pensarlo dos veces
monté a la comadrona en el lomo de Benedito junto
conmigo y nos fuimos a casita.
Llegamos justo a tiempo para que Micaela ayudara a
mi mujercita a parir a nuestro noveno hijo.
Como comprenderán queridos nietecitos nunca
sacrifiqué a Benedito, vivió hasta los cien años

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