EL SOL QUE REÍA


Era una mañana radiante, el mar estaba sereno y la arena parecía de oro.
Me zambullí en las claras aguas y vi pececitos de colores brillantes:
rojos, verdes, azules, blancos, dorados. Se me acercaban lentamente y mordían suavemente los dedos de mis pies.
- Apártense bribones, no me muerdan más, les dije.
Los pececillos nadaron a mi alrededor y sigilosamente volvían a acercarse.
De pronto oí una risa, más bien una carcajada.
JAJAJAJA
Miré hacia todas partes.
¿Quién reía? Allí estaba yo solita.
La risa se repitió una y otra vez.
Se me ocurrió mirar al cielo y para mi asombro me pareció que el que reía era el sol.
Busqué mis gafas oscuras y miré al Astro Rey con detenimiento. En efecto el sol tenía una boca inmensa y además se le veían sus ojos. Me hizo un guiño.
Yo la verdad no lo podía creer. Pensé que era fantasía mía, pero
nuevamente oí las carcajadas.
-JAJAJAJA
¿Por qué te burlas de mi, querido sol?
-No me estoy burlando preciosa niña ¿Cómo te llamas?
-Me llamo Amanda, Astro Rey.
-Yo me estaba riendo de los pillos pececitos que te estaban mordiendo los deditos de los pies.
-Si, de verdad que son pillos como tú dices, pero son tan lindos y
sus colores brillantes.
¿Tú estás sola aquí en la playa?
-No, estás loco, estoy con mis padres, mi abuelita, mi tía y mis primos Gezer, Gabriel y Maria Elena.
- ¡Ah! me extrañaba. ¿Y donde vives, aquí en La Habana?
-Bueno yo nací en Ciudad de la Habana, para ser más exacta en
Marianao, pero ahora vivo en Madrid.
¿En Madrid? ¿Y por qué te has ido tan lejos?
-Es que mi papá es gato.
- ¿Gato?
- Bueno es que a los madrileños le dicen gatos. Mi mamá es cubana y decidieron vivir en Madrid. Estamos de vacaciones en nuestra querida Isla Verde. Madrid es una ciudad muy bonita y allí tengo a mis abuelos paternos, un tío y una prima.
-Que bien querida niña, pero ya es tarde, me tengo que despedir de ti.
Efectivamente vi como el sol se ocultaba y todo se oscureció.
De pronto oí una voz.
-Amanda, Amanda, despiértate, te tienes que ir a la escuela.
Todo lo había soñado. Fue realmente un sueño precioso.
-Mamá, luego te cuento el sueño tan hermoso que tuve con al Astro Rey.

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