EN TREN CAMINO A LUARCA
A unos 40 o 50 Km de Cudillero, a orillas del Mar Cantábrico está
situada Luarca, también a orillas del mismo mar.
Tomamos en Cudi el tren para llegar a Luarca.
El paisaje precioso, pasamos por diversos lugares, Soto de
Luña, Cadaveo, Novellano, San Cristóbal, Ballota, Canero.
Las casitas se veían preciosas con sus tejas de color negro y sus
fachadas pintadas de diversos colores. Parecía que un arcoíris había
bajado y se había posado sobre las viviendas.
Vimos vacas, caballos y otros animalitos.
Cuando llegamos a Luarca nos recibieron una rosa y una violeta.
¿Hola que tal han hecho el viaje?
Muy bien respondí muy contenta por el recibimiento de las bellas y
fragantes flores.
Vamos Amanda a pasear, apúrate me dijeron a coro.
Las olorosas florecitas me acompañaron por todo el pueblo. Subíamos y bajamos lomas y llegamos a un faro.
Las olas golpeaban muy fuerte y la verdad que me impresionaron muchísimo.
Durante el trayecto oímos una vocecita que nos dijo.
¿A dónde van tan apuradas?
¿Quién nos habla?, preguntó la violeta.
Mira es una hormiguita cabezona,
Quiero ir con ustedes, dijo la hormiga.
No puedes acompañarnos porque vamos a casa de una viejecita que vive en una casa de azúcar y seguramente no querrá que tu entres, le dijo la rosa.
¿Por qué?
Porque eres capaz de comerte la casa y dejar a la mujer sin sitio donde vivir.
No sean malitas, yo me voy a portar muy, muy bien.
Está bien acompáñanos, pero pórtate muy bien.
Llegaron a la bella casita de azúcar. Era verdaderamente un primor.
Tenía las ventanas de caramelo rojo, las puertas de caramelo azul, la chimenea de caramelo verde.
Tocaron a la puerta y salió a abrirles una viejecita blanca en canas
con un bonito delantal color rosado.
Hola amiguitas, ¿Qué tal están?
Muy bien Susana y tú que tal.
Yo muy bien y contenta de que hayan venido ¿Pero quienes las acompañan?
Bueno esta es una amiguita, su nombre es Amanda y quería conocerte y éste como verás es una hormiga cabezona que se nos ha pegado por el camino.
¡Una hormiga! Están locas si entra a mi casita me la comerá y que haré con el trabajo que me ha costado hacerla.
No temas, nos dijo que no haría nada.
Bueno pasen, no se queden en la puerta. Acabo de hornear unas galletas de chocolate riquísimas.
Oyeeeeeeeeeee, dije, ese era el olor que nos daba desde la calle.
Si Amanda, dijeron la rosa y la violeta, ella hace unas galletas y
unos pasteles riquísimos.
Pues a comer, siéntense a la mesa, dijo la viejecita.
Yo miré a todas partes y cual no fue mi asombro cuando me di cuenta que todos los muebles eran de mazapán.
Por eso Susana tenía miedo de que entrara la hormiga, claro puede
comerse todo esto, pensé.
Bueno amiguitas ¿qué hacen por Luarca?
Yo, le dije a Susana, estoy de visita en Cudillero y mis padres, mis
amigos, mi abuela y yo hemos venido porque queríamos conocer este rinconcito asturiano.
Que bien Amanda, me alegro muchísimo que hayas venido y que mis amigas la rosa y la violeta hayan decidido traerte de visita a mi casa. ¿Pero cómo se han enterado que tú venías?
Sabes , Susana, yo en Cudillero tengo una paloma mensajera y la envié para avisarles.
Oye que idea tan buena ¿Una paloma mensajera? Y dime Amanda ¿dónde vives?
Yo vivo en Madrid pero mis abuelos paternos tienen una casa en Cudi y estamos de vacaciones de Semana Santa.
Que bien, cuanto me alegro que hayas venido ¿Y cómo vinieron?
Pues en tren por supuesto y sabes a mi me encantó el viaje y también a mis padres, a mis amigos y a mi abuela y también
a la pequeña hija de mis amigos que se llama Claudia.
Bueno amigas, también tengo pasteles de fresa, quieren probarlos?
Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
Mientras conversábamos con la viejecita la hormiga cabezona se nos perdió de vista.
Yo salí muy despacio y fui a buscarla. La encontré mirando muy atenta una pequeña mesita de chocolate.
Oye, hormiguita, no vayas a comerte esa mesa porque Susana se va a poner muy brava por haberte traído.
Está bien Amanda, no te preocupes, me dijo, yo no las voy a hacer quedar mal.
De pronto la rosa me dijo - Amanda, debemos apurarnos y buscar de nuevo a tus padres, a tu abuela y a tus amigos porque se va el tren de regreso a Cudillero.
Le di un gran beso a Susana y me despedí de la hormiga que se fue por su lado.
Cuando me encontré con mis padres me preguntaron, pero Amanda ¿Dónde estabas?
Yo les dije:
Bueno si les cuento lo que me ha pasado no me lo van a creer, así que piensen que estaba paseando por este lindo pueblo y que fui muy feliz.
Y así termina este cuentecito
¿Les gustó?
situada Luarca, también a orillas del mismo mar.
Tomamos en Cudi el tren para llegar a Luarca.
El paisaje precioso, pasamos por diversos lugares, Soto de
Luña, Cadaveo, Novellano, San Cristóbal, Ballota, Canero.
Las casitas se veían preciosas con sus tejas de color negro y sus
fachadas pintadas de diversos colores. Parecía que un arcoíris había
bajado y se había posado sobre las viviendas.
Vimos vacas, caballos y otros animalitos.
Cuando llegamos a Luarca nos recibieron una rosa y una violeta.
¿Hola que tal han hecho el viaje?
Muy bien respondí muy contenta por el recibimiento de las bellas y
fragantes flores.
Vamos Amanda a pasear, apúrate me dijeron a coro.
Las olorosas florecitas me acompañaron por todo el pueblo. Subíamos y bajamos lomas y llegamos a un faro.
Las olas golpeaban muy fuerte y la verdad que me impresionaron muchísimo.
Durante el trayecto oímos una vocecita que nos dijo.
¿A dónde van tan apuradas?
¿Quién nos habla?, preguntó la violeta.
Mira es una hormiguita cabezona,
Quiero ir con ustedes, dijo la hormiga.
No puedes acompañarnos porque vamos a casa de una viejecita que vive en una casa de azúcar y seguramente no querrá que tu entres, le dijo la rosa.
¿Por qué?
Porque eres capaz de comerte la casa y dejar a la mujer sin sitio donde vivir.
No sean malitas, yo me voy a portar muy, muy bien.
Está bien acompáñanos, pero pórtate muy bien.
Llegaron a la bella casita de azúcar. Era verdaderamente un primor.
Tenía las ventanas de caramelo rojo, las puertas de caramelo azul, la chimenea de caramelo verde.
Tocaron a la puerta y salió a abrirles una viejecita blanca en canas
con un bonito delantal color rosado.
Hola amiguitas, ¿Qué tal están?
Muy bien Susana y tú que tal.
Yo muy bien y contenta de que hayan venido ¿Pero quienes las acompañan?
Bueno esta es una amiguita, su nombre es Amanda y quería conocerte y éste como verás es una hormiga cabezona que se nos ha pegado por el camino.
¡Una hormiga! Están locas si entra a mi casita me la comerá y que haré con el trabajo que me ha costado hacerla.
No temas, nos dijo que no haría nada.
Bueno pasen, no se queden en la puerta. Acabo de hornear unas galletas de chocolate riquísimas.
Oyeeeeeeeeeee, dije, ese era el olor que nos daba desde la calle.
Si Amanda, dijeron la rosa y la violeta, ella hace unas galletas y
unos pasteles riquísimos.
Pues a comer, siéntense a la mesa, dijo la viejecita.
Yo miré a todas partes y cual no fue mi asombro cuando me di cuenta que todos los muebles eran de mazapán.
Por eso Susana tenía miedo de que entrara la hormiga, claro puede
comerse todo esto, pensé.
Bueno amiguitas ¿qué hacen por Luarca?
Yo, le dije a Susana, estoy de visita en Cudillero y mis padres, mis
amigos, mi abuela y yo hemos venido porque queríamos conocer este rinconcito asturiano.
Que bien Amanda, me alegro muchísimo que hayas venido y que mis amigas la rosa y la violeta hayan decidido traerte de visita a mi casa. ¿Pero cómo se han enterado que tú venías?
Sabes , Susana, yo en Cudillero tengo una paloma mensajera y la envié para avisarles.
Oye que idea tan buena ¿Una paloma mensajera? Y dime Amanda ¿dónde vives?
Yo vivo en Madrid pero mis abuelos paternos tienen una casa en Cudi y estamos de vacaciones de Semana Santa.
Que bien, cuanto me alegro que hayas venido ¿Y cómo vinieron?
Pues en tren por supuesto y sabes a mi me encantó el viaje y también a mis padres, a mis amigos y a mi abuela y también
a la pequeña hija de mis amigos que se llama Claudia.
Bueno amigas, también tengo pasteles de fresa, quieren probarlos?
Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
Mientras conversábamos con la viejecita la hormiga cabezona se nos perdió de vista.
Yo salí muy despacio y fui a buscarla. La encontré mirando muy atenta una pequeña mesita de chocolate.
Oye, hormiguita, no vayas a comerte esa mesa porque Susana se va a poner muy brava por haberte traído.
Está bien Amanda, no te preocupes, me dijo, yo no las voy a hacer quedar mal.
De pronto la rosa me dijo - Amanda, debemos apurarnos y buscar de nuevo a tus padres, a tu abuela y a tus amigos porque se va el tren de regreso a Cudillero.
Le di un gran beso a Susana y me despedí de la hormiga que se fue por su lado.
Cuando me encontré con mis padres me preguntaron, pero Amanda ¿Dónde estabas?
Yo les dije:
Bueno si les cuento lo que me ha pasado no me lo van a creer, así que piensen que estaba paseando por este lindo pueblo y que fui muy feliz.
Y así termina este cuentecito
¿Les gustó?


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