LA MUÑEQUITA DE TRAPO
Es una pequeña muñequita de trapo, negrita que me trajo mi abuela cubana de mi isla verde cuando vino el pasado año a España de visita.
Yo la tenía guardada en el fondo de mi linda bolsa donde guardo todos mis juguetes.
Un día oí una vocecita que me decía:
- Amandita sácame del fondo de esta bolsa. Estoy muy solita, los otros juguetes que duermen conmigo no me quieren porque soy negrita y pequeñita.
Cuando oí esa vocecita me sorprendí y comencé a revolver entre todos los juguetes y al encontrarla me dijo:
- Si, fui yo quien te habló.
La cogí entre mis mano, la abracé y la besé. Pobrecita muñequita, tan pequeñita y yo la verdad no te había hecho mucho caso desde que llegastes de Cuba.
La negrita sonrió, me besó y en su carita de trapo se reflejó la alegría.
Rosita, que así yo le había puesto comenzó a relatarme cosas sobre Cuba.
Mi niña ¿Tú te acuerdas de tu Isla?
Tu Isla es verde y larga y estrecha como un caimán. El mar que la baña es azul, la arena fina y blanca y podemos encontrar caracoles, estrellas de mar y otras maravillas.
El agua es azul y templada y en verano se pone tan, tan caliente al mediodía que puede quemarnos.
El sol es brillante y calienta muchísimo y hay que protegerse con una sombrilla para que no se queme la piel.
Hay muchos árboles y uno en especial que se llama palma real, que es muy alta, parece que toca el cielo azul.
Sabes, en el escudo de Cuba aparece la palma real.
Hay otros como la ceiba, el cedro, los cocoteros.
Frente a tu casita allá en Marianao hay matas de cocos.
¿No te acuerdas? Tocan el balcón.
También hay flores, rosas, margaritas, gladiolos, buganvilias moradas, rosadas, amarillas.
Hay una planta muy especial en tu casita cubana, se llama palito chino y era muy querida por tu abuelito.
Asimismo hay helechos, malangas de diversos tamaños y colores.
Sabes en la Habana Vieja en un lugar llamado El Templete, que fue el lugar donde los españoles fundaron La Habana crece una ceiba.
Existe la costumbre de darle tres vueltas, tirar monedas y pedir un deseo. Tu seguro que lo harás.
Cuando en verano que viene vayas a Cuba quiero que me lleves contigo porque estos ojitos quieren volver a ver el lugar donde nací.
No te preocupes Rosita - le dije - te llevaré y desde ahora vas a dormir en mi camita.
La muñequita negra se puso muy contenta y sus ojitos brillaron y me dio un gran beso.
Rosita estoy muy contenta - le expresé - pero tienes que ayudarme a estudiar.
Sé que sabes lengua, matemáticas, conocimiento del medio y hasta inglés.
Muy bien Amandita, te ayudaré pero sé que eres una niña muy estudiosa, inteligente y tienes muchos deseos de aprender.
Yo la tenía guardada en el fondo de mi linda bolsa donde guardo todos mis juguetes.
Un día oí una vocecita que me decía:
- Amandita sácame del fondo de esta bolsa. Estoy muy solita, los otros juguetes que duermen conmigo no me quieren porque soy negrita y pequeñita.
Cuando oí esa vocecita me sorprendí y comencé a revolver entre todos los juguetes y al encontrarla me dijo:
- Si, fui yo quien te habló.
La cogí entre mis mano, la abracé y la besé. Pobrecita muñequita, tan pequeñita y yo la verdad no te había hecho mucho caso desde que llegastes de Cuba.
La negrita sonrió, me besó y en su carita de trapo se reflejó la alegría.
Rosita, que así yo le había puesto comenzó a relatarme cosas sobre Cuba.
Mi niña ¿Tú te acuerdas de tu Isla?
Tu Isla es verde y larga y estrecha como un caimán. El mar que la baña es azul, la arena fina y blanca y podemos encontrar caracoles, estrellas de mar y otras maravillas.
El agua es azul y templada y en verano se pone tan, tan caliente al mediodía que puede quemarnos.
El sol es brillante y calienta muchísimo y hay que protegerse con una sombrilla para que no se queme la piel.
Hay muchos árboles y uno en especial que se llama palma real, que es muy alta, parece que toca el cielo azul.
Sabes, en el escudo de Cuba aparece la palma real.
Hay otros como la ceiba, el cedro, los cocoteros.
Frente a tu casita allá en Marianao hay matas de cocos.
¿No te acuerdas? Tocan el balcón.
También hay flores, rosas, margaritas, gladiolos, buganvilias moradas, rosadas, amarillas.
Hay una planta muy especial en tu casita cubana, se llama palito chino y era muy querida por tu abuelito.
Asimismo hay helechos, malangas de diversos tamaños y colores.
Sabes en la Habana Vieja en un lugar llamado El Templete, que fue el lugar donde los españoles fundaron La Habana crece una ceiba.
Existe la costumbre de darle tres vueltas, tirar monedas y pedir un deseo. Tu seguro que lo harás.
Cuando en verano que viene vayas a Cuba quiero que me lleves contigo porque estos ojitos quieren volver a ver el lugar donde nací.
No te preocupes Rosita - le dije - te llevaré y desde ahora vas a dormir en mi camita.
La muñequita negra se puso muy contenta y sus ojitos brillaron y me dio un gran beso.
Rosita estoy muy contenta - le expresé - pero tienes que ayudarme a estudiar.
Sé que sabes lengua, matemáticas, conocimiento del medio y hasta inglés.
Muy bien Amandita, te ayudaré pero sé que eres una niña muy estudiosa, inteligente y tienes muchos deseos de aprender.


Comentarios
Publicar un comentario