LA VAQUITA PERLA

 

Qué linda era mi vaquita, negra con lunares blancos
y amarillos.
La compré cerca de Bayate cuando era muy
pequeña y parecía de juguete.
Mi mujercita se encantó con aquel animalito manso
y tranquilo.
Qué bueno - me dijo - tenemos garantizada la leche
de los bejigos.
La vaquita se convirtió en un bello ejemplar que nos
abastecía de leche y por las mañanas la ordeñaba y
obtenía no menos de cincuenta litros del rico líquido.
La cuidaba y alimentaba con esmero con pasto verde
y tierno.
Un día en que como de costumbre la ordeñaba, salí
corriendo y gritándole a mi mujer:
- Micaela ven para acá, mira esto.
- Viejo, la leche se contaminó, mira el color que
tiene – me dijo.
- No seas tonta mujer, la vaca está dando leche con
chocolate.
La leche que producía mi querida vaquita era muy espesa y tenía un exquisito sabor.
Nuestros vecinos llegaban para ver a aquel prodigio y siempre le ofrecíamos la posibilidad de probarla y quedaban encantados.
Mi querida vaquita Perla se hizo muy famosa por Bayate y sus alrededores y yo hice un buen dinerito.
Todos querían verla y probar tan deliciosa leche, especialmente los niños de la zona.
La vaquita parió muchos hijos, algunos hembra, pero
ninguna dio leche con chocolate.



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