UN PARQUE DE ENSUEÑO
Cuando mi
hija era pequeña íbamos mucho al Parque Lenin.
Ese parque
es un lugar maravilloso. Extenso, con muchos árboles, cedros, algarrobos,
pinos, ocujes, pinos, bambúes, ciruelos.
Flores de
diversos colores y fragancias. Las mariposas preciosas y fragantes, flor
nacional de Cuba.
Hay un
pequeño acuario. Un anfiteatro con un escenario flotante, que era el lugar donde
se efectuaban diversas actividades culturales, hasta el Ballet Nacional de Cuba
actuó allí en ese lugar.
El escenario
estaba en medio de la presa y se desplazaba hacia la orilla mediante un
mecanismo. Se acercaba al anfiteatro donde se sentaban los espectadores.
¡Varios
restaurantes eran la delicia de los visitantes! que rico se comía allí! La
Faralla, Las Ruinas, Las Yagrumas.
También
había muchos lugares donde se vendían chucherías diversas, helados, galleticas
saladas y dulces, bombones, refrescos, caramelos.
Hay un
parque de diversiones con sus sillas voladoras, ¡su estrella, que es un
mirador, su carrusel, sus carros locos! ¡loquísimos! y otros aparatos que son el
encanto de los niños y los mayores.
Cada vez que
decíamos que íbamos al Parque Lenin, inmediatamente mi hija les avisaba a sus
hermanos Liuben y Ariel y a los muchachos del barrio.
¡Nunca supe
como cabían tantos en el Volga plateado! ¡Ese carro era Mágico!
Como
disfrutaban los muchachos con las chucherías que le comprábamos y nosotros
también.
Nuestra hija
feliz, sus hermanos y amigos también.
En ese
parque habitaba un duende verde. En muchas ocasiones se les acercó a los
muchachos que formaban tremenda algarabía.
Lo
bautizaron con el nombre de Duende Alegre porque entonaba canciones con su
flauta de bambú.
Pero no
crean que al son de la música bailaban los muchachos, lo hacían los animalitos
que vivían en el parque, conejos, aves de todos los colores, ardillas,
entre otros.
Hasta las
hormiguitas danzaban hasta el cansancio.
Es un lugar
de ensueño. Cada vez que el duende cantaba los niños gritaban:
¡Viva el
Duende Alegre!
Ese parque
Lenin es un recuerdo entrañable para nuestra hija y para nosotros, sus padres.
En sus
verdes prados se cultivó una planta maravillosa con mucho amor y cariño.
LA AMISTAD
Madrid, Marzo de 2019




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