BISONTE DE MINSK


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En los años ochenta visité la bella ciudad de Minsk.
Es la capital de Bielorrusia, un país de Europa del Este. Esta es la ciudad más grande del país.
Situada en el centro del país y la atraviesan los ríos Nyamiha y Svilach.
La ciudad tuvo sus inicios en el siglo X. El príncipe Rahvdad de origen vikingo la fundó.
Dice la historia que había un personaje llamado Menesk que tenía un molino y así alimentaba a sus guerreros.
Durante la Segunda Guerra Mundial fue completamente destruida. Fue reconstruida en los años cincuenta.
Minsk es muy bonita y tiene lugares preciosos.
El parque Gorki que tiene un teatro al aire libre. Allí vimos una representación de la Zapatera Prodigiosa, muy bien actuada.
El distrito más antiguo es el Trinity Hill, con sus casas antiguas con jardines cuajados de flores.
La Catedral de Santa María Virgen, de estilo barroco es maravillosa.
Con mis amigos bielorrusos fuimos al Teatro Académico Nacional de Opera y Ballet. Allí vimos representar el Ballet “El lago de los Cisnes”.
Ese ballet me encanta, tiene una música preciosa y una coreografía estupenda y los trajes de los bailarines eran una maravilla.
El jardín Botánico es otro lugar precioso. Hay especies de plantas de diversos países del mundo. Allí vi una palma que me recordó mi verde islita.
La Biblioteca Nacional es muy moderna y atesora una amplia colección de libros.
Otro lugar hermosísimo es la Isla de las Lágrimas. Precioso lugar, pero triste porque la estatua derrama lágrimas constantemente gracias a un surtidor.
En el Parque Gorki degustamos platos típicos bielorrusos.
Los golubtsi que son rollos de col rellenos de carne o pescado.
La blinis, que son crepes que se comen con cualquier cosa, desde caviar hasta mermelada, riquísimos.
También tomamos refrescos, los había de fresas, melocotones y uvas ¡una delicia!
Otro lugar precioso son las Puertas de Minsk, que es otro sitio que hay que visitar.
Al tercer día de estar en la bella ciudad mis amigos me invitaron a pasear por otro lugar que aún no conocía.
Era un lugar de ensueño, había muchos árboles y flores. Parecía un lugar encantado. Y una cantidad de mariposas preciosas, de diversos colores que revolotearon alrededor nuestro.
De pronto de entre la maleza surgió un animal impresionante, de color pardo.
¿Qué es ese animal?, pregunté a mis amigos.
Ese es el bisonte de Minsk. Me respondieron.
¿Bisontes aquí en Minsk?, pregunté asombrada.
Si, me respondieron, estuvieron en estado de extinción, pero ahora se ha vuelto a recuperar la especie gracias a unas personas muy inteligentes y laboriosas.
El animal se nos acercó y me quedé pasmada cuando nos dice:
-Bienvenidos a este lugar. Este es mi santuario. Aquí vivo junto a mi familia hace muchísimos años. ¿Ustedes son de Minsk?, nos preguntó.
Mis amigos le respondieron, si, somos de la ciudad, pero nuestra amiga es cubana.
¡cubana!
Yo le dije, si soy cubana, soy de una Islita Verde, situada en el Mar Caribe. Primera vez que vengo a Bielorrusia y tu país me ha encantado.
El bisonte me respondió:
-Mucho gusto, me alegro de que estés aquí. La verdad que me gustaría conocer tu islita.
Bueno eso es muy difícil pero quizás algún día lo logres.
Me despedí del bisonte y de mis amigos. Ya al otro día tenía que regresar a Cuba.
Ya en la Habana le conté a mi familia que había visto un bisonte en Minsk y que me había hablado.
Me dijeron, tú siempre soñando.
Unos meses después fui al Zoológico con mi esposo y mi pequeña hija.
En una pradera vimos a un bisonte.
Mira mamá un bisonte, gritó mi hija.
Es cierto niña, que interesante.
El animal se nos acercó y casi nos caímos de espaldas cuando nos dijo.
-Hola cubanita, ¿no te acuerdas de mí? yo soy el bisonte de Minsk. Ya ves se cumplieron mis sueños de visitar tu Isla Verde. Estoy muy feliz y contento.
Le dije, que bueno animalito maravilloso. Me alegro de todo corazón que estés aquí y que estés feliz. ¡Bienvenido!
Esta es la historia del Bisonte de Minsk.


Madrid, abril de 2019

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