LA SIRENA DE SZCZECIN
Fotografía gratuita de Unsplash
En los años
ochenta, mi esposo, mi hija y yo vivíamos en Alemania.
Con mucha
frecuencia viajábamos a Szczecin, que es una ciudad y un puerto de Polonia y queda cerca de Berlin.
Nos encantaba
hacer ese viaje.
La ciudad está situada cerca del Mar Báltico
Es un puerto marítimo que se conecta con Berlin. Un canal los une.
La ciudad fue fundada a principios del siglo X. Cuentan que por tribus eslavas.
La laguna
Szczecin, del mismo nombre pertenece al Mar Báltico. Esta laguna está separada del mar por unos islotes.
La ciudad está situada en una zona muy bonita de Polonia, por eso es muy visitada.
El castillo de los duques de Pomerania, la
catedral gótica de San Jacobo, el parque Kasprowicza, son lugares de interés y por ellos paseamos con mucha
frecuencia.La ciudad está situada en una zona muy bonita de Polonia, por eso es muy visitada.
En la ciudad
vieja hay muchas tiendas y restaurantes donde en ocasiones comimos Pasztecik,
especie de masa frita rellena de carne, col y champiñones, el pierogi pasta en
forma circular, rellena de queso, col, cebollas y carne. También la ciudad es
famosa por sus platos a base de pescado.
En la ciudad nació la zarina Catalina II de Rusia. Esa zona pertenecía a Prusia.
Estando en
una ocasión a orillas del río Oder, nos pareció que algo se movía en el agua.
¡Un pez!
dijimos a coro los tres.
Aquel pez o
lo que fuera siguió moviéndose y poco a poco fue acercándose a la orilla.
Vimos su
larga cola con escamas plateadas.
- Es un pez
muy bonito, dijo mi hija.
Con gran
asombro vimos que de entre las aguas surgía la cabeza de una muchacha de largos
y ondulados cabellos rojos con reflejos rosados.
- ¡Es una
sirena! ¡es una sirena! comenzó a gritar nuestra hija.
La sirena se
nos acercó nadando y nos dijo:
- Yo soy la
sirena de esta ciudad. Soy prima hermana de la sirenita de Conpenhague y de la
sirena de Varsovia.
Y nos contó
esta bella historia:
-Eran dos
sirenas que vivían en las gélidas aguas del Mar del Norte. Un día se adentraron
en el mar en busca de una gran aventura. Una de ellas cuando estaba en los
estrechos de Dinamarca se enamoró de un joven y se quedó allí. Aún podemos
verla a la entrada del puerto de Copenhague.
La otra
continuó viaje hacia el este y llegó a la ciudad donde desemboca el río
Vístula, un día un astuto mercader la encerró en una jaula, pero un pescador la
liberó de su encierro y desde ese día se convirtió en el símbolo de la ciudad
de Varsovia.
Concluía
nuestra estancia en la bella y acogedora ciudad polaca. El sol ya se ponía y
teníamos que regresar a Berlín.
Nos
despedimos de la bella sirena y emprendimos viaje hacia Berlín.
Volvimos en
varias ocasiones a la hermosa ciudad polaca y siempre íbamos a las orillas del
río Oder, allí había muchos lugares donde tomar algo y degustar algún plato
típico. Era un lugar muy bonito con muchos bancos que invitaban a sentarse.
Una vez fuimos
con nuestros amigos que trabajaban en Mongolia y que estaban de vacaciones en
Berlín. Siempre que pasaban por Berlín se reunían con nosotros y paseábamos por
los lagos que abundan cerca de la ciudad pero ese día les dijimos, vamos a
Polonia y emprendimos viaje hacia la ciudad que ya tan bien conocíamos.
Hicimos un
recorrido por los lugares más emblemáticos y decidimos llegar a la orilla del
Oder.
Nos sentamos
en uno de los bancos y nuevamente apareció la hermosa sirenita que con mucha
alegría nos saludó.
Nuestros
amigos se quedaron muy asombrados. Le presentamos a la bella sirena. Nuestra
hija y los niños de nuestros amigos encantados. Que día tan bello.
En una
ocasión en que estábamos nuevamente junto al río vimos a nuestra amiga la sirenita,
pero a su lado había otro ser. Era un tritón de larga cola dorada, pelo negro y
ojos verdes.
Agnieszka,
que así se llamaba nuestra amiga sirena nos dijo.
- Amigos este
es mi esposo Marek. Hace cientos de años yo nadaba en las aguas de nuestro
querido río y el apareció de pronto. Nos enamoramos de inmediato. Era tan
apuesto y yo según él, era muy bella.
- Ustedes
desde el principio me inspiraron confianza por eso aparecí entre las aguas y
ahora les presento a Marek. No lo hago con todos los humanos. Hay muchos de la
especie de ustedes que no son buenos y siempre hemos temido que nos hagan daño.
Agradecimos a
Agnieszka su gesto de confianza y nos despedimos de los dos, deseándoles mucha
felicidad.
Varios meses después
regresamos a nuestra Isla verde y por supuesto más nunca volvimos a ver a
nuestros amigos.
Madrid, abril de 2019



Comentarios
Publicar un comentario