EL CHOTIS DE CIBELES



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Madrid, capital de España es una ciudad preciosa.
En el lugar que ocupa la ciudad han encontrado asentamientos visigodos y también por supuesto restos del Madrid romano.
En el sitio existió un asentamiento musulmán llamado Magrit en el siglo IX.
En la ciudad hay sitios maravillosos que visitar, el Palacio, Real, la Plaza Mayor, el parque del Retiro, la Puerta del Sol.
La Gran Vía es una de las calles más bonitas, los edificios son impresionantes, de una arquitectura preciosa.
Desde que vivimos en Madrid mi hija, mi nieta, mi yerno y yo hemos visitado todos esos lugares llenos de magia.
En una ocasión en que nos encontrábamos haciendo un recorrido nos acercamos a la estatua de la diosa romana Cibeles, que se encuentra situada en un lugar privilegiado y que es la admiración de todos los visitantes de la ciudad. Es uno de los monumentos más representativos de la capital.
Cibeles es símbolo de la tierra. La diosa está sentada en un carro tirado por dos leones.
Cuando llegamos al lado de la estatua para asombro nuestro la diosa bajo de su carro. En ese momento los dos leones rugieron. Nos quedamos estupefactos.
La hermosa diosa se nos acercó y nos dijo:
- ¿Quieren hacer un recorrido conmigo?
La verdad que no podíamos dar crédito, pero le contestamos.
-Por supuesto, iremos contigo.
La bellísima mujer tomó de la mano a nuestra nieta y comenzó a caminar. Nosotros la seguimos admirados.
Bajó por el Paseo de Prado y entramos al Museo que lleva ese nombre y que es uno de los museos más importantes del mundo.
Como íbamos con Cibeles nos dejaron entrar libremente.
Comenzamos a recorrer todas las salas del famoso lugar. Llegamos frente al cuadro de las majas que nos saludaron. Esos cuadros del pintor Goya son bellísimos. la maja desnuda y la maja vestida. Preciosos.
Seguimos nuestro recorrido.
Nos paramos frente al cuadro de Velázquez Las Meninas y para nuestro asombro estas salieron del lienzo y nos besaron a los cuatro con mucho cariño y nos preguntaron como estábamos.
Los cuatro estábamos impresionados, aquello era magia.
Continuamos admirando todas las obras de arte que atesora ese museo emblemático.
La Cibeles se dirigió a nosotros y nos dijo:
-Nos vamos al Retiro.
Nosotros habíamos estado muchas veces en ese hermoso parque, pero por supuesto nunca de la mano de la diosa.
Llegamos al parque y comenzamos a recorrerlo. El parque es inmenso, sus jardines son preciosos, hay una infinita variedad de árboles y las flores son maravillosas. Vimos ardillas muy simpáticas que se acercaron a la diosa que las acarició.
Nos internamos en los senderos del hermoso lugar y llegamos al monumento dedicado a la Isla de Cuba y para nuestro asombro la estatua que corona esta bella estatua bajó y de su pedestal y nos dijo:
-Buenas, ¿cómo están?, disfrutan del paseo.
Nosotros estábamos casi mudos, pero le contestamos que sí, que estábamos encantados.
La estatua que representa a la Isla de Cuba le dijo a la Cibeles:
¿Por qué no bailamos un poco?
Y allí comenzaron las dos a bailar, Cibeles bailó un Chotis y la Isla de Cuba con un abanico bailó una contradanza.
¡Qué maravilla, éramos testigos de un hecho extraordinario!
La estatua de Cuba se despidió de nosotros y volvió a su lugar. La diosa Cibeles nos dijo, me tengo que marchar. La acompañamos hasta su carro, subió a él y allí la dejamos para que siguiera siendo la admiración de todos los madrileños y de las personas que visitan la ciudad.
Y nosotros volvimos a nuestra casa todavía incrédulos de lo que habíamos vivido.
Hemos pasado muchas veces cerca de la Cibeles, pero más nunca se ha bajado de su carro. ¡Qué pena!

Madrid, mayo de 2019

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