LAS ROSAS DE PLOVDIV
Fotografía gratuita de Unsplash
Durante
nuestra estancia en Bulgaria no podíamos dejar de visitar Plovdiv.
Plovdiv
cuenta con seis mil años de historia.
La ciudad es
bellísima con sus calles empedradas y sus preciosas construcciones.
Los romanos la
construyeron y la llamaron Trimontium.
En la ciudad
dejaron su huella además de los romanos, los tracios, los bizantinos y los
otomanos.
Hicimos un
recorrido por tan bella ciudad.
Estuvimos en
la Iglesia Sveti Konstantin y Elena, construida en 1578.
Visitamos el
barrio de Kapana, que es un barrio antiguo donde se asentaban los artesanos.
La mezquita
de Dzumaya se construyó durante el imperio otomano. Es una construcción
preciosa.
Las ruinas
romanas están por todas partes, es increíble cómo se han conservado.
Pero lo que
más nos impresionó fue el teatro romano construido en tiempos del Emperador
Trajano.
Asistimos al
teatro romano para ver una representación del ballet clásico Romeo y Julieta.
El
espectáculo nos encantó por supuesto por su bellísima música, su coreografía y
por los bellos trajes de los bailarines que lo interpretaron magistralmente.
Estábamos muy
satisfechos por haber asistido al teatro, estábamos disfrutando mucho.
Decidimos
luego de terminado el espectáculo de ballet quedarnos un poco más contemplando
aquel lugar. Ya todos se habían marchado.
La verdad que
aquel lugar construido hacía tantos siglos era mágico.
Pero lo
mágico vino después.
Comenzó a sonar
una música maravillosa y en el escenario hicieron su entrada cien rosas
búlgaras.
Conocíamos la
fama de la rosa búlgara por su perfume, incluso habíamos visitado el Valle de
las Rosas y habían comprado un frasco pequeño de esa fragancia.
Pero rosas
bailarinas, eso si no lo podíamos imaginar.
Nos quedamos
estupefactos.
Una rosa se
acercó a nosotros e invitó a bailar a nuestra hija y fue algo increíble, la
muchacha comenzó a bailar como si fuera una experta bailarina.
Estábamos
encantados, estábamos maravillados.
Nuestra hija
bajó del escenario y las rosas continuaron con su bella danza.
Después que
culminó el espectáculo bajó del escenario una rosa preciosa, envuelta en un
perfume exquisito y con su voz cantarina nos dijo:
- ¿Les gustó
nuestra representación?
Los tres le
dijimos al unísono:
-Nos encantó
hermosas flores, pero ¿cómo es posible que ustedes hablen con nosotras y
dancen? son sólo flores.
La rosa nos
contestó:
-Es la magia
del teatro romano. Lo hacemos en muy pocas ocasiones, sólo en momentos muy
especiales y este es uno de ellos. Ustedes desde que llegaron al teatro nos
gustaron mucho, nosotras estábamos escondidas y cuando todas las personas se
marcharon decidimos salir y actuar.
-Muchísimas
gracias hermosas rosas, pero ya tenemos que volver a Sofía, se nos está
haciendo tarde.
-Que tengan
buen viaje, nos dijeron a coro.
Llegamos a
nuestra casita, descansamos y nos acostamos a dormir, estábamos muy cansados
del viaje.
Al otro día
vimos que en la sala de nuestra casita había un búcaro lleno de rosas búlgaras
igualitas a las que vimos en el teatro romano.
Nunca
olvidaremos esa visita a Plovdiv ni a las rosas bailarinas.
Madrid, mayo de 2019



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