LOS PAVOREALES DEL PARQUE EL RETIRO
El Retiro es
un parque ubicado cerca de la Puerta de Alcalá en Madrid.
Es un parque
precioso con muchos árboles de diversas especies. También tiene una rosaleda
con infinidad de rosas, que esparcen su aroma por todo el lugar.
El Palacio de
Cristal es maravilloso, está ubicado al lado de un lago donde nadan cisnes y
patos, también hay infinidad de jicoteas. Es un lugar mágico. Allí se organizan
diversas exposiciones.
A la entraba
del parque por el acceso que queda precisamente al lado de la Puerta de Alcalá
hay un gran estanque donde se puede montar en bote. También hay un pequeño
barco que recorre el estanque.
En fin, que
El Retiro tiene muchos lugares encantadores por donde pasear.
Las ardillas
trepan por los árboles y hay infinidad de aves preciosas que alegran el
ambiente y las mariposas son maravillosas, sus alas de diversos colores alegran
a los visitantes.
A mí me
encanta pasear por sus senderos.
En muchas
ocasiones hemos llevado a ese parque a mi nieta.
Mi hija, mi
nieta y yo hemos pasado momentos maravillosos en ese parque.
Nos encanta
sentarnos en el césped y allí pasar un rato inolvidable.
Pero si hay
un lugar que nos apasiona visitar es un sitio increíble donde pasean los
pavorreales.
Estas
preciosas aves cuando abren sus alas ofrecen un espectáculo estupendo y de ensueño.
Una vez que
visitamos este lugar y a los entrañables pavorreales uno de ellos se nos acercó
y con una voz estridente nos preguntó.
- ¡Les
encanta este lugar!
No salíamos
de nuestro asombro, pero le contestamos:
-Por
supuesto, este es un lugar mágico.
-Me alegro de
que les guste, pero voy a llevarlos a un sitio que sólo conocemos mis hermanos
y yo.
Caminamos
junto al pavorreal y llegamos a una gruta. Entramos a ella y lo que vimos nos
impactó.
Allí dentro
de esa gruta crecían unas flores gigantescas de colores brillantes.
También había
unos hongos enormes y unas hormigas blancas que corrieron por entre nuestros
pies.
Se nos acercó
un lagarto verde y rojo que nos saludó con mucho cariño y una paloma que
llevaba sobre sus alas a un diminuto duende que adornaba su cabeza con un gorro
puntiagudo de color rojo.
También
apareció un unicornio rosado que nos dijo:
- ¡Bienvenidas!
Dentro de la
gruta había un pequeño estanque y allí vimos a unas ranas del tamaño de un
caballo y a una tortuga que entonó una canción preciosa.
Al ritmo de
la canción comenzaron a danzar unas libélulas rosadas y verdes.
Estábamos encantadas,
aquello era espectacular.
Ya era tarde
y se lo dijimos a nuestro anfitrión.
El pavorreal
se puso triste porque teníamos que irnos.
Volvimos a
seguirlo y salimos de la gruta.
-Muchas
gracias ave maravillosa por habernos mostrado un lugar tan fascinante.
-Vuelvan
cuando quieran y volveremos a visitar la gruta encantada.
-Seguro que
volveremos le dijimos a nuestro amigo.
Ese día fue
inolvidable, nunca olvidaremos a los pavorreales de El Retiro.
Madrid, septiembre de 2019



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