UN VIAJE INOLVIDABLE A PAMPLONA


Mi nieta hizo recientemente un viaje a Pamplona con sus padres.

Ellos nunca habían estado en esa región.

Todo lo que vieron les encantó.

El paisaje era encantador, precioso.

Durante su estancia participaron en muchas actividades.

Visitaron unas cuevas donde hace muchísimos años vivieron unas brujas que fueron perseguidas por la Inquisición.

Fue una visita muy interesante.

También estuvieron en la parte francesa del País Vasco y allí pudieron apreciar que las casas eran algo diferentes de las que existen en la parte española del País vasco, además que allí se habla el euskera y el francés. En la parte española naturalmente se habla el euskera y el español.

Pues durante un recorrido que hicieron por bellos y hermosos parajes un día se encontraron con un hermoso pájaro de colores intensos, en su bello plumaje predominaba el rojo, el morado, el azul y el amarillo.

El pájaro se acercó y les dijo:

- ¿Qué hacen por aquí, por estos parajes?

Ellos le explicaron que habían venido a Pamplona invitados por unos amigos.

- ¿Y les ha gustado lo que han visto? Les preguntó.

-Por supuesto le dijo a la hermosa ave mi nieta. ¿Y por cierto tú quién eres?

-Yo soy el ave encantada de Pamplona y me da mucho gusto que les haya gustado mi hogar.

- ¿Y dónde vives? le preguntó mi hija.

-Si me siguen lo conocerán.

Todos siguieron a la maravillosa ave y después de mucho caminar llegaron a un sitio precioso.

Era un lugar encantador con muchos árboles y un riachuelo que corría majestuoso por entre flores de hermosos colores. Había infinidad de mariposas, conejos, ardillas, lagartijas y otros animales.

Cuando estaban al lado del riachuelo llegó otra ave asombrosa. En sus plumas predominaba el color rosado.

Esta es mi hermana Marisa, les dijo el ave encantada de Pamplona y yo no me he presentado, me llamo Eduardo.

De pronto sonó una música maravillosa y Eduardo y Marisa comenzaron a danzar con gran maestría.

Aquella música era preciosa. Mi hija, mi yerno y mi nieta estaban embelesados.

Pero llegó el momento de despedirse. Los amigos los esperaban.

A coro dijeron:

-Adiós ave encantada de Pamplona, adiós, Marisa.

-Adiós encantadores amigos, si algún día regresan a Pamplona no dejen de visitarnos.

-Así lo haremos.

Cuando regresaron a Madrid llevaban en la memoria a la bella Pamplona y a las aves maravillosas que habían conocido y cuando mi nieta abrió su mochila vio dentro una bella pluma de color rojo, era el regalo que le había dejado el Ave Encantada de Pamplona.

Madrid, Agosto 2019






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